El disfraz como agravante en caso de delito.

Con ocasión de la celebración de Carnaval estos días, aprovecho para dedicar la entrada al hecho de cometer un delito cuando el autor se encuentra disfrazado.

El artículo 22.2 del Código Penal recoge como circunstancia agravante de la responsabilidad criminal «ejecutar el hecho mediante disfraz». Es decir, si alguien mata a otra persona disfrazado, la pena impuesta sería más severa que la que le correspondería por los mismos hechos si se hubieran cometido sin ir disfrazado.

Puesto que el propio Código no contempla una definición de lo que habría de considerarse como disfraz, hay que acudir a la jurisprudencia para poder precisarlo.

En este sentido, la sentencia del Tribunal Supremo de 7 de Marzo de 2007 afirma que: «cualquier ocultación o desfiguración del rostro o facciones, de la apariencia exterior o de la indumentaria habitual del sujeto activo, constituye disfraz, siendo la ratio essendi de la agravación, en unas ocasiones las mayores facilidades comisivas al poderse aproximar el ofendido sin despertar sospechas o recelos logrando su desprevenimiento y, en otras, las más, al haber conseguido el culpable no ser reconocido e identificado, es decir, bien una mayor facilidad en la ejecución bien una más segura impunidad, siendo la primera finalidad pretendida en las menos de las veces y en las más de las ocasiones la segunda.»

La jurisprudencia exige tres requisitos para la apreciación de la agravante:

  •  Objetivo, consistente en la utilización de un medio apto para cubrir o desfigurar el rostro o la apariencia habitual de una persona.
  •  Subjetivo, o propósito de evitar la propia identificación para eludir sus responsabilidades (o en menos ocasiones para una mayor facilidad).
  •  Cronológico, porque ha de usarse al tiempo de la comisión del hecho delictivo, careciendo de aptitud a estos efectos agravatorios cuando se utilizara después de tal momento.

Pero, ¿Cuál es el fundamento de esto? Se trataría de una mayor intimidación sobre la víctima, unida a la mayor energía criminal que el autor exterioriza en la ejecución del hecho. Otra razón sería que se trata de un medio para evitar la identificación del autor y evitar las consiguientes responsabilidades criminales.

En todos estos casos habría que diferenciar el disfrazarse con el fin de cometer el delito, el aprovechar estar disfrazado para hacerlo, y el que por ejemplo, surja una pelea y lesiones a alguien un día de Carnaval, entendiendo en este último caso que ha sido una casualidad y que no se utilizó el disfraz con la intención de lesionar.

Espero que haya sido de vuestro interés, y que disfrutéis del Carnaval sin incidentes.

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